ALIMENTO PARA EL ALMA

El alimento que necesitas día a día

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Para ayudarte a entrar en el Espiritu  de oración te recomendamos iniciar tu oración con los silenciamientos.

Jueves 20 de Enero 2022

"TU ERES EL HIJO DE DIOS"

Señor abre mis labios, y mi boca proclamara tu alabanza.

Iniciamos nuestro encuentro con el Señor en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!!
Amén!

Image by Simon Berger
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Espíritu Santo ilumina mi ser con el Don del Entendimiento de Dios para orientarme siempre hacia  la verdad:

Espíritu Santo,  que habitas en lo más profundo de mi ser y desde ahí das gemidos callados,  para aliviar las miserias y para llenarnos de tu poder y de tu gozo, concédeme el Don del ENTENDIMIENTO para que mi inteligencia,  bajo tu acción iluminadora,  pueda penetrar fácilmente en las verdades reveladas y pueda orientarse hacia la verdad,  en medio de tantos errores,  como nos rodean y nos amenazan por todas partes.  Amén. 

Ven...Espíritu Santo...Ven y concédeme el Don de Entendimiento (tres veces)

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CONSAGRACIÓN INTEGRAL
 

Espíritu Santo de Dios, que estas en mí, usa tu poder para entronizar a Jesús en mi vida y extender su reinado  efectivo a todo mi ser, a todas mis actividades, a todas mis relaciones con otras personas.
Jesús, Hijo de Dios, te acepto plena y gozosamente como mi Señor, Dueño y Maestro. Aunque soy poquita cosa, dígnate ocupar a perpetuidad el trono de mi corazón.
A ti, luz que ilumina, verdad que libera, te consagro mi mente, mi memoria, mi imaginación, todos mis pensamientos y todos mis conocimientos Dame, Señor, tu visión de la vida, de las personas y de los acontecimientos. Vete grabando en mí tus pensamientos, tus ideales, tus criterios, tu escala de valores.
Hágase tu voluntad, Señor, en mí y en todas las criaturas. Conquista con la fuerza de tu gracia mi voluntad tan rebelde e inconstante; fusiónala en amor con la tuya. De antemano someto a tu señorío mis planes, deseos, sueños, ilusiones y esfuerzos.

PAUSA 

Venga tu Reino, Señor, sobre toda mi vida afectiva. Extiende tu reinado de amor y paz a todas las zonas y niveles de mi subconsciente. Llena con tu presencia, con el amor del Padre y con los frutos del Espíritu todo el vacío que hay en mí. Y por tus heridas, Jesús, vete sanando todas las heridas que ves en mí.
Te entrego, Señor, mis sentimientos y en particular estos sentimientos negativos, que escapan a mi control… a cambio dame, Buen Jesús, los sentimientos y aptitudes de tu propio corazón.
Te consagro, Señor mío, este cuerpo, santuario de tu Espíritu, hasta la última célula del mismo. En particular pongo bajo tu señorío cualquier parte de mi cuerpo afectada o amenazada por la enfermedad. Tú, que vives en mí, usa, Señor, mis ojos para mirar, mis oídos para escuchar, mi lengua para dar expresión a todo y sólo lo que tu deseas. Bajo tu control pongo mis sentidos de gusto y tacto, con mis hábitos de comer, beber y dormir, y con todas mis sensaciones. Tuyas son mis manos, Señor, para trabajar, ayudar, bendecir y sanar según tus deseos. Guía mis pasos con tu Espíritu, para que me lleven donde tu deseas verme; que mi presencia sea allí señal de tu presencia.

PAUSA

En tus manos pongo mi salud, mi energía, mis habilidades y talentos, todos los recursos humanos y carismas de tu Espíritu, con todas mis actividades y ocupaciones, con mis éxitos y fracasos, con mi cansancio de cuerpo y alma. Haz, Señor, que pueda descubrirte a ti y servirte a ti en las personas que me rodean y en las que más te necesitan.
Te consagro mi familia, mi comunidad y cada una de mis amistades. Venga tu reino de paz y amor al lugar donde vivo y a los lugares donde me muevo y trabajo.
A tu señorío someto, Señor mío, todos mis vicios, malos hábitos, defectos, adicciones, fallos y limitaciones (en particular…). Manifiesta en mi flaqueza el poder de tu gracia (2 Co 12,9); donde abunda mi pecado, sobreabunde tu gracia (Rm 5, 20).
Virgen María, Madre de los pobres, me consagro también a ti. Si algo encuentras en mí que no es todavía de Jesús, entrégaselo a él. Ayúdame a vivir, como tú, en obsequio de Jesucristo, haciendo de mi persona y de mi vida un don pobre, pero completo a tu amado Hijo. Amén.

Prepárate adecuadamente para la primera lectura, con la pequeña pedagogía

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del  primer libro de Samuel (18,6-9;19,1-7):

Cuando volvieron de la guerra, después de haber matado David al filisteo, las mujeres de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al rey Saúl, al son alegre de panderos y sonajas.
Y cantaban a coro esta copla: «Saúl mató a mil, David a diez mil.»
A Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido: «iDiez mil a David, y a mí mil! iYa sólo le falta ser rey!»
Y, a partir de aquel dia, Saúl le tomó ojeriza a David. Delante de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David.
Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó: «Mi padre Saúl te busca para matarte. Estate atento mañana y escóndete en sitio seguro; yo saldré e iré al lado de mi padre, al campo donde tú estés; le hablaré de ti y, si saco algo en limpio, te lo comunicaré.»
Así, pues, Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David: «¡Que el rey no ofenda a su siervo David! Él no te ha ofendido. y lo que él hace es en tu provecho: se jugó la vida cuando mató al filisteo, y el Señor dio a Israel una gran victoria; bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando sangre inocente, matando a David sin motivo!»
Saúl hizo caso a Jonatán y juró: «¡Víve Dios, no morirá!»
Jonatán llamó a David y le contó la conversación; luego lo llevó adonde Saul, y David siguió en palacio como antes.

Palabra de Dios

 

SALMO
 

Sal 143,1.2.9-10

R/. Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea. R/.

Mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos. R/.

Dios mio, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo. R/.

 

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Marcos (3,1-6):

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo siguió una muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y de Idumea, de la Trans Jordania, de las cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.
Cuando lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando: «Tú eres el Hijo de Dios.»
Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.

Palabra del Señor

SEÑOR, YO SÉ TU ERES
MI PARE

 LA SANTA MISA DE HOY

No olvides que actualizamos todos los días

De lunes a domingo encontrarás alimento para tu alma y los

recursos necesario para vivir tu espiritualidad un paso a

la vez.

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