Solo espera y llegará

Actualizado: 17 de dic de 2020


«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.»
Eclesiastés 3:1

Queridos hermanos en Cristo hoy quiero dar mi testimonio para gloria de Dios todopoderoso, mi nombre es Jean Karla Escobar del Llano y mi esposo es Alex Miranda, tenemos 13 años de casados.


Mi esposo y yo buscamos tener hijos desde que nos casamos el año 2007, al principio intentamos de manera natural pero no tuvimos éxito, al no ver resultados optamos por consultar a un ginecólogo el cual nos dijo que éramos jóvenes y que intentáramos un año naturalmente, pero tampoco tuvimos éxito. El año 2009 decidimos cambiar de ginecólogo, esta vez buscamos un especialista en reproducción el cual, después de hacer muchos exámenes, me dijo que sería muy difícil que pueda embarazarme pues tenía una descompensación hormonal, me dijo que vaya a consulta para que hablemos y me explique detalladamente. En cuanto llegué su asistente me dijo que el doctor había fallecido, invertimos mucho tiempo y dinero así que dejamos de intentar durante un tiempo.


Al año siguiente, en el 2011, buscamos otro doctor. Empecé un tratamiento con estimulación de óvulos, en este punto el doctor nos pidió más exámenes a mí y a mi esposo (espermogramas, plaquetas hormonales, ecografías), aparentemente todo estaba bien. Pasaban los meses y no teníamos el positivo que tanto anhelábamos, el doctor sugirió realizar seguimiento ecográfico y a medida que pasaban los meses el desgaste tanto físico, mental y económico nos golpeaba con más fuerza.

Durante el proceso oraba cuando podía y lloraba pensando en que jamás sería madre, a esto le sumo la presión social y familiar cada vez me preguntaban ¿para cuándo el bebé? A veces incluso escuchaba cosas que me herían mucho, otras mujeres que están pasando por este proceso me entenderán, cada negativo me hundía más a un abismo sin esperanzas.


El año 2013 el doctor nos dijo que tratamos de todas las maneras posibles y que la última solución era realizarme una resección en la cuña ovárica, no me preguntó ni me dijo que lo piense, simplemente dijo “mañana te espero a las 8 am en mi clínica”, algo en mi interior me dijo que no lo haga (hoy sé que fue el Espíritu Santo que estaba obrando en mi) y jamás volví a ver al doctor. A finales del 2014 decidí, y digo decidí porque no le pregunté a mi esposo simplemente se lo dije, que buscaría un doctor especialista en fertilidad, él me apoyó en todo momento. Empezamos nuevamente el proceso desde cero y el doctor me dijo que tenía una probabilidad muy alta de quedar embarazada esta vez, me pidieron exámenes más agresivos y el costo del tratamiento in vitro era sumamente elevado, pero aun así lo hicimos.


Ahora se viene a mi cabeza como ese tratamiento me terminó enfermando, recibía inyecciones diarias durante 25 días, también empezaron con la estimulación hormonal y en tan solo una semana había subido 14 kilos. Me miraba en el espejo y veía a otra persona, solo Dios sabe todo lo que pasé y cuanto lloré, solo rezaba en momentos de angustia. Finalmente me realicé el tratamiento in vitro sin resultados, en este punto estaba desesperada, caí en depresión y me resigné a no tener hijos.


El año 2015 mi hermana me habló de unas misas de sanación y de Fray Rafael Guzmán, decidí ir, "no pierdo nada" dije, si hubiera sabido que ese día mi vida cambiaría por completo. En este punto tenía 10 años en busca de mi positivo, recuerdo muy bien que él me tranquilizó, me recomendó que mi esposo y yo nos confesemos y que nos acerquemos más a Dios, nosotros no nos habíamos confesado prácticamente desde que nos casamos así que obedecimos.

Yo trataba de ir todos los jueves a las misas de sanación y poco a poco Dios empezó a obrar y mandar a sus ángeles a mi encuentro. Mi mamá se encontró con una amiga de muchos años y le dijo si me podía ver, ella estaba realizando una especialidad en Brasil, pero estaría en Cochabamba-Bolivia una semana, fui solamente por no quedar mal con ella, pero cuando conocí a la Dra. Karen Aguilar pude sentirme muy a gusto y una paz entró a mi corazón.


Ella me recomendó que veamos primero la descompensación hormonal, me envió a un endocrinólogo y me detectaron Hipotiroidismo, el doctor fue claro y me dijo que primero tenía que limpiar mi hígado porque con tantos tratamientos estaba a punto de tener enfermedades más complejas. Eso fue en marzo de 2016 y me dijo que debido al Hipotiroidismo sería muy difícil que me embarace, pero yo sentía paz, me sentía cada vez más cerca de Dios, seguía acudiendo a las misas de sanación y mi fe aumentaba día a día.

Es así que mi amado Dios cumplió su promesa, en noviembre del 2016 todo cambio. ¡Dios envió su bendición! Nuestra amada hija, el milagro tan esperado. La promesa de Dios cumplida porque Él es fiel. ¡Nos sorprendió! Sin ningún tipo de tratamiento, ni procedimiento estaba embarazada de una niña. Yo le pedí una niña y Él me la dio.


No importa cuántos días, meses o años llevas orando para ver cumplido tu milagro, no te desanimes, Dios es fiel y no se ha olvidado de ti. Mientras esperas alábalo, glorifica y exalta su nombre, como mi esposo Alex y yo lo hicimos. Pasaron muchas cosas en esos 10 años, momentos de alegría, momentos de tristeza, a veces sentíamos decaer, pero el poder de Dios se manifiesta en nuestra debilidad.


Yo no sé que estas esperando ver que ocurra en tu vida, no sé cuál es el nombre del milagro que esperas, pero algo sí sé es que Dios es fiel y cumplirá su propósito en tu vida.

Gracias por leer este testimonio.


¡Dios te bendiga!


Por: Jean Karla Escobar del Llano

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